
19/09/2023

La fiesta de la Virgen de Guadalupe se acerca y se celebra el primer domingo de octubre, para ello desde Entre Ríos los más representativos personajes de esta tradición invitaron a toda Tarija a asistir.
La festividad, se inicia en las primeras horas de la mañana del primer domingo de octubre, los promesantes se concentran en la Iglesia del pueblo de Entre Ríos, la Santa Misa es cantada y celebrada ante una multitudinaria concurrencia de fieles, propios del lugar, visitantes y aborígenes.
Los visitantes y aborígenes, en realidad llegan el día antes o durante la noche, de tal manera que muchos de ellos participan de las vísperas o serenata que se organiza con mucha música, danza, comidas y bebidas.
Pasado el oficio religioso, las calles del pueblo de Entre Ríos se ven llenas de gente, animales y vehículos. Los jinetes transitan, los unos disfrazados y otros provenientes de las comunidades del Itica Guasu, éstos últimos se concentran en grupos en el Campo de la Cahuarina, por comunidades y familias, mientras que los hoteles, antes de llegada la pandemia, no se daban abasto por la cantidad de visitantes.
La Pampa de la Cahuarina, otrora una extensa explanada adyacente al pueblo, se ha convertido en la actualidad en una cancha de fútbol algo pequeña, cuyo perímetro se encuentra cercado con malla de alambre que la separa de las tres calles colindantes; en uno de los lados angostos del rectángulo se tiene construido un edificio. La población en general, desde muy temprano se da cita en los predios a objeto de ganar sitio y comodidad para el espectáculo que se inicia a partir de las 14:00 horas.
La imagen de la Virgen de Guadalupe es llevada en procesión hasta la Pampa de la Cahuarina, en cuya devoción, se realizan muestras de valor y sacrificio, mediante el simulacro de guerrillas entre guaraníes convertidos y no convertidos a la religión católica, conocidas como Mataqueadas, asimismo, las peleas de las Negritas Sanqueras.
Los matacos se presentan disfrazados con ponchos acolchonados con Sacha (especie de musgo), los tobas se cubren con atractivos plumajes de avestruces y otras aves, mientras que los Chiriguanos se pintan la cara, brazos y piernas de negro y rojo; se adornan con caracoles, portan arcos y flechas, su compañera, la cuña, llega ataviada de su tipoi, llevando en el cuello y brazos brillantes collares de piedras y semillas de diversos colores, el pelo una veces suelto, pero las más de las veces recogido o sujeto en un gran moño para el combate.
Inicialmente su maquillaje era natural, pero las actuales igualmente impresionan por su belleza y colorido de sus pinturas. Casi siempre asisten descalzas. El Tubicha (Mburuvicha, Urubicha) o Cacique, montado en un brioso corcel, se destaca por su prestancia y soberbia figura de guerrero, viste los atavíos de su dinastía, calza un sombreo de ala ancha, simba entornada sobre su cabeza, porta su lanza de mando y como símbolo de linaje se destaca su Tembeta metálica bajo el labio inferior.
Para el simulacro de las confrontaciones, se organizan dos bandos a caballos, son verdaderos centauros, la supremacía la consiguen en el campo de batalla a fuerza de látigo, son luchas violentas entre pares, tanto de varones como de mujeres, aunque se trata de un teatro abierto, el castigo es real; el vencedor consigue su triunfo con el desbande del adversario.
También existe el combate a pie, las fieras disputas se realizan usando como proyectiles el estiércol dejado por los animales en el campo de batalla, a pesar de todo, arrancan risas y carcajadas en los espectadores.
La Negra Sanquera, es espectáculo aparte, portando su vasija con carbón disuelto en engrudo, es motivo de alaridos, escapes, risas y recuerdos imperecederos. En tiempos actuales, existen grupos de Negritas Sanqueras, niñas de diversas edades que participan en simulacros de peleas, es otro de los espectáculos dignos de apreciar durante la celebración de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe en Entre Ríos.
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