
30/10/2021

El Juego del Calamar se impuso en la fiesta de Halloween. Los niños son los que más demandan la vestimenta de los villanos de esta serie. Se mantiene la demanda de los disfraces de personajes clásicos, como el muñeco Chucky, vampiros y brujas. Pero la serie de Netflix ha roto esquemas.
En la avenida Domingo Paz todos los puestos han vendido una buena cantidad de estos disfraces. “Los niños prefieren el juego del Calamar, los rojos”, dice José Luis, un vendedor apostado sobre la acera de la Domingo Paz.
La serie surcoreana alcanzó el primer puesto en 90 países del mundo en sus primeros 10 días. En ese lapso se convirtió en la más popular de la plataforma Netflix y superó -incluso- a la producción española La Casa de Papel. Hasta la anterior semana logró recaudar cerca de 900 millones de dólares.
Lo que no se vende en la misma proporción son los trajes verdes de los concursantes del juego y que corren el riesgo de morir en caso de no superar alguna prueba. Jesús, un niño de 12 años, dijo por qué ocurre esa situación: “Lo que más me gustó fue el primer juego (de la serie, llamado) Luz roja y luz verde. No escogí el otro traje (el verde) porque quería matar a las personas en lugar de esperar a que me maten”.
Estos trajes se venden a partir de 90 a 150 bolivianos para niños de nueve años. Para los adultos, el precio se eleva desde 160 a 220.
Las máscaras negras con figuras de triángulos, círculos o cuadrados se venden por separado y de diferente calidad. Hay desde 35 hasta 70 bolivianos. El arma se debe adquirir aparte para completar el juego.
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